EL SANTUARIO DE COVADONGA

Posted on 6:58 p. m. by Francisco Miranda

Este santuario mariano es muy conocido y vistado, por lo que quizás deba escoger cuidadosamente las horas de visita. Temprano por la mañana o tarde por la tarde la afluencia es menor y podrá aparcar sin problemas. La famosa Escolanía de Covadonga es una delicia para los oídos y quizás pueda escucharla .Vea el horario de las misas. No olvide que tanto la Basílica como la Santa Cueva son templos religiosos católicos y deberá atenerse a las normas que rigen en ellos. En Covadonga el clero se muestra muy comprensivo con los peregrinos pero no tanto con los simples curiosos que entran y salen en medio de una ceremonia o un ritual, por lo que el turista no podrá acceder al culto durante las bodas u otros sacramentos, pero sí al principio para presenciar los cultos.


La última moda es ir a visitar Covadonga de noche, después de cenar. A esas horas no hay nadie allí. Obviamente la cueva y la Basílica están cerradas al público, pero el lugar se llena de una magia impresionante y la belleza sobrecoge aún más que de día.


Y si le apetece algo distinto, solo para viajeros con un gusto exquisito, haga esto: Cuando comience la subida al Santuario encontrará a su derecha dos aparcamientos disuasorios. Elija cualquiera de los dos. A partir de ellos nace una ruta peatonal embaldosada y con barandillas que sigue el curso del río que baja del Santuario. Está señalizada como senda fluvial y le conducirá hasta el Santuario en pocos y deliciosos minutos.


El perfil de la ruta desde Cangas de Onís es prácticamente llano. Se pasa de los cincuenta a los 200 metros de altitud, concentrándose la subida en los dos últimos kilómetros. Si le apetece subir todo el tiempo a pie, hay aceras desde Soto de Cangas.
Covadonga desde el aire. Un lugar tan hermoso forzosamente tenía que cumplir un gran papel en nuestra Historia. Cortesía de Foto Martínez para esta web.

Lo primero que se preguntan muchos de nuestros visitantes es la antigüedad de la Basílica de Covadonga. Cuando se les informa que solo tiene cien años, se extrañan porque consideran que parece más antigua. Este año se celebra el primer centenario de este interesante monumento. El estilo es considerado como Neorrománico, es decir, una actualización de ese Arte propio de la Edad Media. La piedra con la que se construyó fue extraida del cercano Monte Auseva, un material calizo típico de la zona conocido como "piedra Covadonga" y que abunda en muchas construcciones del municipio de Cangas de Onís.


Cuando se llega al Santuario, las torres destacan recortándose en el paisaje de modo sublime. A los portugueses les recuerda a su querida Sintra. Los planos de la Basílica se deben a un extraño personaje de apellido italiano (Frassinelli) y origen alemán, conocido popularmente como "el alemán de Corao", una persona que recuperó su salud en el clima lacustre de los lagos. Hoy en día nos queda incluso un nombre de lugar debido a él (El Pozu l'alemán). Tras casi treinta años de obras, iniciadas siendo Obispo Sanz y Forés y finalizadas durante el Obispado de Martínez Vigil, recayendo la dirección arquitectónica de la obra en Federico Aparicio. Se inauguró el 7 de septiembre de 1901, víspera de la festividad de la patrona, la Virgen de Covadonga.


Covadonga podría ser ahora muy distinta si se hubiesen llevado a cabo proyectos anteriores de estilo neoclásico. La actual Basílica se llama así por tener el término origen romano. El templo está orientado hacia el Este, hacia la salida del sol. Los gallos que coronan cada torre recuerdan a los cristianos que deben vivir en constante vigilancia. Como tiene tres naves, una central y dos laterales, simboliza su forma la cruz de Cristo. La virgen nos recibe a la entrada recordándonos la comunión entre lo humano y lo divino que se vive en el interior.

En la base del altar de la Basílica se encuentra un cofre con las reliquias de algunos santos: Basilio, Atanasio, Melchor y también el beato Poveda. Tras el altar se halla la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias. Dentro de la Basílica contemplaremos cuadros de Madrazo y Carducho, representando a Pelayo y a la Virgen. Verá también una imagen de San Melchor de Quirós. El conjunto es armonioso y sobrio, invitando a la oración.
La mejor manera de aprovechar la visita es asistiendo a los cultos, incluyo si no se es creyente o practicante, ya que se supone que la Basílica es principalmente un templo cristiano y católico destinado a los fines propios del edificio. Lógicamente, una visita con prisa no es compatible con el espíritu de Covadonga. Es normal que el turista quiera pasearse por la Basílica pero también es comprensible que las misas precisen de silencio y tranquilidad para los fieles.


Puede planificar el recorrido para pasear lentamente por Covadonga y gozar de su estancia. Tómeselo con filosofía y dése cuenta de que cientos de miles de personas comparten su mismo interés y hay que ser solidario para que las cosas sean igual de buenas para todos.La cueva es de origen natural y el hombre ha hecho el resto. El panorama es sobrecogedor por su grandiosidad y merece muchas fotografías. Allí se encuentra la imagen de la Virgen de Covadonga, conocida cariñosamente en Asturias como "la Santina". Este año la virgen peregrina por todas las parroquias de Asturias. La talla original es del siglo XV. Igualmente se hallan allí los sepulcros de los reyes asturianos Pelayo y Alfonso I el católico. El edificio anterior, de principios del segundo milenio, construido en madera, desapareció en un incendio. El edificio actual tiene más de cinco siglos y ha pasado de estar regido por monjes al sistema seglar, es decir, de servicio a los fieles.

Desde la cueva se puede llegar a la Basílica por el tunel o bien descender las escaleras para contemplar la cascada que cae a sus pies. El agua procede de un rio que en la vega de Orandi desaparece. Junto a la oficina de turismo de Covadonga verá una enorme campana si su mirada se dirige hacia el monte. Allí arriba encontrará una cafetería para reponer fuerzas. También puede tomar algo en el café del Hotel Pelayo, con precios asequibles.La gente se agolpa en la cueva a determinadas horas y hay que guardar silencio para mantener el clima de recogimiento.